En estos días en los que todas las políticas sociales están sobre la mesa por lo inmediato de la gran fecha electoral, he recurrido al libro más sagrado dentro de nuestro ordenamiento jurídico: La constitución Española.
Y he llegado a la conclusión de que lo incómoda que debe de ser para aquellos gobiernos (que gobiernan) y candidatos (que esperan gobernar) y que entienden la sanidad como un negocio.
Basta solo con leer el siguiente artículo:
Art. 43.
1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.
2.
Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a
través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios
necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al
respecto.
He
tenido la gran suerte de ver como el sistema sanitario
Castellanomanchego ha pasado de ser de los más atrasados de España, a
uno de los mejores sistemas sanitarios de Europa.
Cuando era pequeño (año 1986) el asma me perseguía
día tras día, ante la poca oferta sanitaria en mi provincia, Toledo, mis
padres se vieron obligados a recurrir a un médico privado en Madrid
para que me diagnosticara: Bastó con unas simples pruebas de alergía y
una vacuna para poner fin a esos episodios asmáticos.
Esta simple anécdota basta para explicar cada uno de
las visitas que muchos castellanomanchegos se vieron obligados a
realizar a madrid para hacer pruebas, hoy básicas, como una ecografia,
un escáner o resonancia magnética… en Castilla-La Mancha no poseíamos
los medios para asegurnos que pasara lo que pasara, donde pasara y
cuando pasara pudieramos estar atentidos… estábamos en la cola de España.
Tanto es así, que el hoy afamado Hospital de
Parapléjicos de Toledo no se construyó de forma fortuita en Toledo, si
no como una manera de esconder eso que entonces nadie quería. Gracias a
eso, Toledo se ha convertido como referente nacional e internacional de
terapias y recuperación de movilidad, además de prestar otros servicios a
la comunidad sanitaria.
Hoy en día son innúmerables los centros de atención
primaria, centros de urgencias, centro de diagnósticos y hospitales que
hay a lo largo de toda la región, y todos equipados con la mejor
tecnología sanitaria del momento, para que ningún castellanomanchego
tenga que recurrir a otro sistema sanitario para ser diagnosticado y
tratado.
Todos estos centros están equipados y preparados para
funcionar al 100% de su capacidad, dotados de profesionales de la
tierra y foráneos que han visto en el SESCAM la oportunidad de
desarrollar su manera en centros con todos los medios, y donde al
paciente se le ve como a una persona necesitada de ayuda, y no como a un
cliente.
Hoy en día, y pioneros en España, somos una comunidad
que contamos incluso con un sistema de vuelo nocturno sanitario, para
que la cobertura sea 100% en todo el territorio y todos tengamos la
mismas posibiidades… un servicio que en 4 años ha ayudado a salvar la
vida de 3000 personas.
Este modelo impulsado por los gobiernos socialistas
de José Bono y José María Barreda se ha vió fuertemente respaldado por
un hombre formado y especializado en la gestión sanitaria como es
Fernando Lamata, fuerte impulso del sistema sanitario
castellanomanchego.
Se hable del copago o no, sea cierto o no, es cierto
que en algunas comunidades cuyos sistemas sanitarios han sido
desarrollados por ejecutivos populares, la atención y los trámites van
por distintos caminos que en Castilla-La Mancha, de hecho, la encuesta
de satisfacción al paciente en centros sanitarios, deja a Madrid 7
puntos por debajo de Castilla-La Mancha.
Esa atención no tiene que ver nada con los
especialistas y personas que en esos sistemas trabajan, queda dicho, que
la constancia y el tesón de ese personal es digna de mencionar, pero la
falta de medios, material y hospitales a medio gas por parte de la
Comunidad de Madrid hacen que el trabajo de esos profesionales sea cada
vez mas dificil.
Sin ir más lejos, el año pasado un familiar cercano
nos decía adiós en un hospital público de gestión privada en la
Comunidad de Madrid, es digno de mencionar que en sus últimos dias de
vida, mi familiar hubo días que no pudo comer por falta de alimento
líquido en las dependencias del hospital, y que pudo optar a diversas
pruebas de contraste porque parte de mi familia conocía a diversos
profesionales que allí trabajaban.
Otro caso menos drámatico, es el de una vecina del sur de Madrid con la que coincidí el otro día en casa de mi vecina. Mi vecina, una mujer de 67 años, ha sido operada de
cataratas en Castilla-La Mancha, en mes y medio de ambos ojos, y el otro
día lo celebraba bordando un bonito cuadro con las siluetas de Sancho y
Quijote. La mujer madrileña escuchaba con recelo como había sido
operada mi vecina.
Esta mujer, usuaria de un Sistema de Salud vecino
(como el de Madrid por ejemplo), ha recorrido la consulta de varios
oftalmólogos con la negativa de acceder a una operación básica de
cataratas que le ayude a recuperar el 40% de visión que aproximadamente
ha perdido, con la solución de que con un cambio de cristales es
suficiente.
Desanimada, esta humilde mujer tiene mañana cita en un oftalmólogo privado de una localidad del sur de Madrid. Insisto de nuevo, hablemos o no del copago en la
sanidad pública, sea cierto no, si ésta obliga a sus beneficiarios a
buscar soluciones fuera del propio sistema, existe un copago indirecto,
ya que las consultas privadas las paga el ciudadano, al igual que con
sus impuestos está contribuyendo a un servicio que le están negando.
Esta diferencia en el caso de las cataratas marca
distintas políticas sanitarias entre los que invierten en sanidad (José
María Barreda y su gobierno socialista) y los que hacen de la sanidad un
negocio en busca de un beneficio (otras opciones políticas populares).
Por todo esto, el 22 de Mayo yo votaré a Jose María Barreda,
porque creo que representa la política para las personas, y porque
quiero seguir contando con uno de los mejores sistemas públicos de
salud, porque sé que si algún día me pasa algo, estaré atendido cuando y
donde sea, y porque entiendo que un sistema público, debe de ser
público de arriba a abajo, y donde no se entienda de beneficios
económicos, si no de beneficios sociales.
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